Bases de la enseñanza

Flor blanca

El modelo de trabajo que se propone no busca el perfeccionamiento de las habilidades terapéuticas o introducción de las nuevas técnicas o conocimientos, sino es una exploración de aquel nivel que subyace a cualquier patología – La Salud. Tal vez podemos abrirnos a una posibilidad de entrar en la práctica compartida con otra persona y escucharla desde la quietud, presencia y lugar más profundo en nosotros mismos, permitiendo que las cosas emerjan sin pretensión de controlarlas, etiquetarlas ni apegándose a ellas. El rol de terapeuta en este caso será de crear unas condiciones seguras que permitirán al paciente sentirse plenamente acompañado y poder entrar en una relación más abierta con la expresión de la historia de la vida contenida en su cuerpo, mente y espíritu sea cual sea la forma que ésta revelación va a tomar. En este caso entrar en contacto con otra persona no implica ningún tipo de corrección o análisis de información sensorial. Es estar « con el otro » en vez de « hacer algo con o para él ».  A un nivel realmente profundo que podemos denominar como espíritu, no necesitamos ni podemos ser arreglados ni analizados, pero si – sostenidos, escuchados y acompañados. La propuesta está en  explorar que ocurre si confiamos en la Inteligencia de la Naturaleza más allá del intelecto personal.

Los procesos de los que hablamos podemos encontrar en las antiguas escrituras budistas y también en las investigaciones más modernas de neurociencia. Por fin hay coherencia entre ellas.

«La Parada» , «el Ver» a veces lo llaman in – yan de la meditación dzen . Y se conocen al menos desde siglo VI cuando ha sido publicado el tratado fundamental Dzen de Chih-i. En esta Gran Parada surge la intuición que conecta la inhibición de acción con afinación sensorial para Conocimiento. Curiosamente la misma frase ha sido pronunciada en el siglo XX por el padrino de la osteopatía en el campo craneal, el célebre Dr. W.G. Sutherland – «Ser tranquilos y Saber”.

El estado de la «absorción contemplativa» de la que hablaban dr. Sutherland o los maestros dzen es algo que, sin darnos cuenta, experimentamos con cierta frecuencia, casi todos los días. Los amaneceres o las puestas del sol, cuadros en los museos, un concierto, una película, un icono, los ojos de nuestro ser querido, una fotografía…. Ocurre, pero al estar absorbidos por los planes del futuro o recuerdos del pasado , por la gran velocidad absorbente de nuestra vida– lo pasamos por alto. Son momentos, fracciones de segundos cuando simplemente somos «Esto, que no puede ser nombrado» y que «Esta respirando a través de nuestro cuerpo».

corazon y cerebro dentro de un simbolo de infinito

«…Reconocimiento de la Belleza puede ser un fenómeno autogenerado que nos está informando de que la manera óptima de aprendizaje de algo nuevo tiene que ver con la necesidad de dejar de actuar basándose en los conocimientos ya adquiridos»…- así explica el significado de las ideas de filosofía dzen el neirofisiologo de la Universidad de Turín P. Sarasso.

Nuestro cerebro tiene dos maneras de funcionamiento – el primero se basa en el programa de  «entiendo todo, se como actuar, voy a hacerlo «; el segundo – es una contemplación consciente,  un estado de presencia que se manifiesta especialmente al contemplar la Belleza ( buen momento para recordar las palabras del Dr. A.T. Still – «Veo a Dios en los rostros y en las formas de mis pacientes» ). En este estado de contemplación consciente/presente surge un campo en el cual el cerebro puede optimizar su trabajo con los flujos de información y con receptividad de uno mismo y del otro – este fenómeno se llama Sincronicidad y aún queda mucho por investigar sobre este tema. Los campos electromagnéticos generados por el corazon atraviesan a cada célula representando un especie de señal sincronizante. Esta energía no solo se transmite dentro del cerebro, sino puede ser reconocida y percibida por otras personas. Se trata de neurobiología colectiva – es un campo de la investigación científica que esta creciendo a mucha velocidad.

Desde el punto de vista neurofisiológico la tarea principal del cerebro consiste en crear las hipótesis acerca de las causas del las señales sensoriales que recibe a través de diferentes canales ( vista, olfato, oido, el sistema sensorial interna).El cerebro solo recibe señales electroquímicas y «no ve ni escucha», sino debe crear el cuadro , una historia de lo que sucede a base de los patrones de actividad electroquímica, y de este modo explicar cómo es el mundo,  uno mismo y las causas de lo que este personaje siente. Nuestros sentimientos, sensaciones, estado de ánimo, emociones se basan principalmente en las señales que recibimos «desde el  interior «de nuestro cuerpo y la mayor parte de estas señales esta fuera de alcance de nuestra conciencia, aunque hay cierta parte de ellas que podemos registrar.

cabeza con burbujas

Vivimos en la época de la confluencia entre las tradiciones y sabiduría milenarias y los descubrimientos e investigaciones de la ciencia moderna. El corazón ya empieza a ser pieza esencial para ambas. El Intelecto está en el Cerebro, pero La Sabiduría está en el Corazón. Se complementan uno al otro y necesitamos a ambos, sin duda. Sin embargo durante varios siglos toda la prioridad se ha dado al intelecto. El principio masculino estaba dominando y el femenino – suprimido. El análisis, el diagnostico, el tratamiento y el pronóstico —  son principios masculinos realmente muy útiles en muchos niveles del trabajo. Pero tal vez podemos reconocer que al avanzar durante décadas en una dirección, nos hizo perder de vista la otra parte. Hemos profundizado mucho en  entender y hacer y hemos olvidado como escuchar. La esencia de la escucha no está en el intelecto sino en el corazón — el « Rey y Gobernante de Todo, el primero en entrar en el poder y el último en retirarse », según el Dr. Still.  Cuando perdemos la conexión con este Rey – perdemos la conexión  con La Sabiduría y simplemente somos incompletos.

mano Kiril tratando a persona

Las dos grandes necesidades del ser humano a nivel emocional son ser escuchado y ser sostenido. Son dos pilares fundamentales que permiten a nuestro cuerpo digerir eficazmente el flujo permanente de la experiencias de vida de todo tipo con las cuales nos encontramos. Esto también crea unas condiciones óptimas para el funcionamiento de nuestro sistema inmune – nuestro guardián. Cuando nos sentimos escuchados, recibidos, sostenidos de manera incondicional somos capaces de explorar las experiencias no-digeridas a nivel  “más profundo “ de lo habitual.  La mayor parte de la vida pasamos reaccionando a los traumas acumulados que a menudo han “entrado” en nuestro sistema en las etapas pre-cognitivas, pre-verbales, antes de que se han desarrollado nuestras capacidades de conceptualizar y razonar sobre lo que está sucediendo y permitir a nuestro sistema que lo “digiera”. Estas experiencias o traumas sensoriales simplemente “están allí, dentro” y nuestra percepción sobre nosotros mismos y sobre quienes somos tiende a basarse en gran medida en ellas. La transmutación de los traumas de cualquier tipo solo puede ocurrir en el presente. Y aunque las investigaciones científicas  demuestran que casi 98% del tiempo no estamos presentes, afortunadamente nuestro cuerpo siempre está «aquí» – es este hilo de Ariadna que nos conecta con nuestra esencia  y nos permite salir del laberinto de experiencias traumáticas. En vez de arreglar este hilo podemos explorar que ocurre si decidimos seguirlo sin pretender entender a donde nos lleva . Tal vez podemos permitir que todo el trabajo sea hecho por el cuerpo que no es otra cosa que la Inteligencia encarnada.

Si como terapeutas trabajamos con otras personas y entramos en contacto profundo con ellas y con sus cuerpos, nuestra primera responsabilidad es estar encarnados, presentes en nuestros propios. Es especialmente importante cuando se trata de un viaje tomado por dos personas o un grupo de ellas a un nivel donde no existe la patología. No se trata de una manera especial o técnica de hacer las cosas, sino de una manera de ser. Y esto podía ser extrapolado más allá de nuestra práctica clínica – a nuestra vida diaria, las relaciones interpersonales, la crianza de los hijos etc.

Este trabajo no es algo limitado a un grupo exclusivo de terapeutas, sea la que sea su práctica.  Lo fundamental es el lugar en uno mismo desde cual éste entra en contacto con otra persona. Por lo tanto la modalidad terapéutica deja de ser un factor determinante, sino es simplemente aquel “ marco de unas condiciones ” en las cuales podemos explorar un nivel de relaciones más profundas. Es una exploración y transición desde nuestro conocimiento limitado hacia una revelación infinita. El potencial del trabajo biodinámico no está en lo que sabemos o hacemos, sino en lo que somos. Ser tú, plenamente tú, infinitamente tú, simplemente tú. Entonces, ya no haces la terapia — ERES LA TERAPIA.

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